Ahimsa es el concepto de Yoga que más me ha ayudado en mi práctica personal. Una vez aprendí su verdadero significado, y lo integré, cambió la forma de verme a mí y a los demás. 

Porque los Yamas, ya los vimos en el artículo anterior sobre los 8 pasos del Yoga (https://www.avatayoga.com/ashtanga-yoga-los-8-pasos-del-yoga/), se tratan de eso, de cómo nos relacionamos con los demás y con nosotros mismos.

Ahimsa significa No violencia y respeto a la vida, y esto incluye no sólo nuestros actos, sino también nuestros pensamientos y nuestras palabras. Teniendo en cuenta Ahimsa, evitamos toda forma de sufrimiento propio y ajeno, físico o emocional. 

Se trata de algún modo de la Compasión, pensar en el otro, desear que esté bien y tratar de no dañarlo. No hay mayor expresión de igualdad, no quiere decir que no seamos diferentes unos de otros, sino que nos merecemos el mismo respeto y tenemos el mismo derecho a la vida. ¿Y no nos lleva esto a desear la Paz universal? 

En la mayoría de las religiones principales se promulgan estos valores, pero fue Gandhi quien lo compartió con el resto del mundo y dio lugar a movimientos pacifistas. Hoy en día por ejemplo, se trabaja a través de los estudios y proyectos de la Comunicación No Violenta.

Quienes practican Ahimsa promueven la paz, y se defienden de las agresiones desde la compasión, sin agredir, sin querer dañar al otro, evitando el propio sufrimiento, soltando lo que les daña ya sean situaciones, cosas, personas…

Y podemos profundizar todo lo que queramos sobre el tema y llegar al nivel del Jainismo, que no consumen nada fermentado por no matar los microorganismos del fermento… pero no es ésta mi intención, así que vamos a comenzar poco a poco, para ir integrando este concepto tan bonito.

Si llevamos Ahimsa a la práctica de Yoga, porque ya sabemos que aquí todo parte del autoconocimiento, debemos observar cuál es nuestro diálogo interior, cómo nos tratamos y qué cosas pensamos cuando dentro de la práctica nos damos cuenta que hemos llegado a un punto de bloqueo físico o mental, que quizás no nos permite avanzar… Es aquí donde debemos aprender a aceptar, a ser compasivos y a no forzar lo que no se da, a no ser “agresivos” en lo que nos decimos. 

Y con este aprendizaje en nuestra esterilla, ir a nuestra vida, a nuestras relaciones y aplicarlo igualmente con todos los que nos rodean y así poco a poco conseguir hacer congruentes nuestros pensamientos, palabras y acciones, para llevar una vida en paz con todo y con todos, empezando por nosotros mismos, de eso se trata Ahimsa.

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