Surya es Sol y Namaskar es saludo en sánscrito. El Sol en el mundo hindú es símbolo de inmortalidad y salud, y postrarse ante él es una rutina que aporta muchos beneficios.
Cuando en una sesión de Yoga se llega al momento de los Saludos al Sol, quienes ya conocen de qué va, saben que es el momento de la actividad, de sudar quizás, es un punto álgido, energéticamente hablando, de la sesión.
El Saludo al Sol es un Vinyâsa, se trata de una práctica dinámica que enlaza movimientos de forma fluida acompañada de la respiración. Genera una subida en la temperatura corporal, activación de la respiración, aumento de la frecuencia cardiaca… Pero no podemos olvidar que esta secuencia se debe llevar a cabo de forma consciente, con la atención puesta en cada respiración y en cada paso. Porque el objetivo es, mediante el movimiento despertar el cuerpo, trabajar la fuerza, la flexibilidad, relajarnos y centrar la mente.
Surya Namaskar A, el básico, consta de 7 posturas de Hatha Yoga enlazadas en 12 movimientos, que se compensan entre sí y que trabajan la movilidad de la Columna Vertebral y de otros tejidos del cuerpo. Además, a partir de éste, se pueden generar diferentes Vinyâsas (S.N. B, S.N. C…) añadiendo variantes y cambiando algunos pasos.
Es una secuencia fácil de recordar tras varias repeticiones y muy útil como práctica en caso de disponer de poco tiempo algún día. Nos lleva a concentrarnos, relajar la mente y aporta muchos beneficios a nivel físico. Realizando varias repeticiones y acabando en Savâsana o con una Meditación, tenemos un mix perfecto para no perder la constancia y disciplina de nuestra práctica.
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