De Danza y Yoga…

 

Esta semana en la que se celebra el Día Internacional de la Danza el 29 de abril, me gustaría compartir cómo han influido cada una de las prácticas, Danza y Yoga, en mi vida. 

El ballet clásico, que fue mi pasión y ahora es mi hobby, aporta gran conocimiento de anatomía, un nivel de propiocepción alto, equilibrio y concentración. Se consigue sentir el cuerpo y expresarnos a través de su movimiento, al ritmo de la música.

Todo esto hace que la mente se centre no permitiendo distracciones; porque cuando éstas llegan, el fallo está asegurado, con el riesgo de estropear una coreografía o de lesión… 

Muy importante la disciplina que se aprende en una clase de ballet, porque para bailar es necesario cuidar la alimentación, dormir bien, ser perseverantes para pasar horas de repetición de pasos, una y otra vez hasta que salga… Ni que decir de la constancia… y cada vez más, se están acompañando los movimientos de la danza con la respiración, para ayudar a los cuerpos a ser eficientes.

¿Os suena alguno de estos conceptos? Me habréis leído u oído en algún momento comentar sobre ellos refiriéndome a Yoga, y sé que éstas son algunas de las similitudes entre las dos prácticas: nos conocemos, practicamos con constancia y disciplina, nos concentramos en lo que estamos haciendo sin distracciones y conseguimos expresar con nuestro cuerpo nuestro estado interior… 

Entonces te preguntarás, ¿y por qué no bailar en lugar de hacer Yoga?

El ballet no promueve posturas naturales para el cuerpo, de hecho es muy exigente con él y eso viola uno de los principios fundamentales de Yoga como es Ahimsa, la no violencia con nosotros mismos y lo que nos rodea. Y sobre esto se pueden escribir libros, hacer telenovelas y películas con el Ego como protagonista. 

Aunque por otro lado, es importante comentar, cómo la práctica de Yoga complementa al ballet y a cualquier práctica deportiva o intelectual exigente. El nivel de autoconocimiento adquirido y la consciencia sobre qué estamos haciendo en cada momento, que se consiguen con la práctica de Hatha Yoga, permiten alcanzar un alto nivel de concentración, equilibrio mental para gestionar el estrés, balance fuerza-flexibilidad, uso eficiente de la respiración… en fin, todas las herramientas necesarias para conseguir sacar lo mejor de nosotros.

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