Continuando con la integración de los 8 pasos de Yoga, esta vez le toca al segundo Yama (recordad que es el primer paso de los 8)
(https://www.avatayoga.com/ashtanga-yoga-los-8-pasos-del-yoga/)
Se trata de Satya. Se traduce del sánscrito como no mentir, la honestidad. Y como todos los Yamas, esto se refiere a la relación con nosotros mismos y con lo que nos rodea desde el pensamiento, la palabra y la acción.
Es necesario tener en cuenta que no podemos practicar Satya si no practicamos Ahimsa (https://www.avatayoga.com/ahimsa/) y viceversa.
Cuando faltamos a la honestidad con nosotros mismos no estamos aceptando quienes somos, cuáles son nuestros límites, no presentamos una coherencia de pensamiento, palabra y acción. De esta manera, nos alejamos de nuestro camino y comienza el malestar, por lo que estaríamos viviendo sin practicar Ahimsa también.
Ya sabemos que la práctica de Yoga en el pequeño espacio de nuestra esterilla, nos sirve de laboratorio de pruebas para nuestra vida fuera de ella. En la práctica de âsana por ejemplo, hay veces que insistimos en entrar a ciertas posturas y nos damos cuenta que no llegamos a estar cómodos porque presentamos una reparación poco fluida. Esto quiere decir que estamos forzando una situación. Si somos honestos con nosotros mismos, y aceptamos la realidad de nuestras circunstancias, nos moveremos a un punto donde se equilibren la respiración, con la fuerza y flexibilidad y así, iremos avanzando poco a poco en la práctica. Estaremos usando Satya y por supuesto también Ahimsa, porque no forzamos a nuestro cuerpo ni nuestra mente a vivir una experiencia de dolor o malestar.
Igual podríamos hacer en las situaciones de nuestra vida. Si algo nos hace sufrir o estar incómodos, porque nos hace apartarnos de lo que realmente somos, deberíamos darnos cuenta, ser honestos y aceptar que es preciso actuar para ser coherentes con nosotros mismos, siempre desde el amor y la compasión hacia nosotros y hacia los demás.
Y lo mismo ocurre cuando nos relacionamos con los demás. Pongo un ejemplo que creo que casi todos hemos vivido en alguna ocasión y es muy ilustrativo:
Imagina que alguien viene muy emocionado/a a mostrarte su último proyecto pensando que es lo mejor que ha hecho en su vida. A ti eso que te muestra no te parece atractivo, no te gusta o no te dice nada especial. ¿Cómo o qué le dirías?
Normalmente si es alguien de confianza, tendemos a ser agresivamente sinceros. Si la confianza es menor y somos algo honestos decimos simplemente que no nos gusta, incluso a veces, tendemos a aconsejar según nuestro propio criterio, sin que nos hayan pedido tal consejo.
Integrando Satya y Ahimsa, lo que aprendemos es a no mentir, pero tampoco a hacer sentir mal a la otra persona. Ser honestos con nosotros mismos y los demás, pero con compasión, teniendo en cuenta que nuestra opinión está condicionada por nuestros propios límites.
Entonces, dentro de este camino de autoconocimiento, siempre que vivamos conscientemente cada momento, observaremos cada situación y nos preguntaremos:
¿Quién soy?
¿Qué quiero hacer/decir?
¿Es necesario?
¿Puede hacer daño a algo o alguien?
Y respondiendo con verdadera sinceridad desde la esencia de nuestro ser a estas preguntas, siempre vamos a andar en nuestro verdadero camino de equilibrio y paz.
Como profesora, tengo muy presente Satya en mis clases de Yoga, porque no puedo ofrecer lo que no soy, mucho menos lo que no sé o no he experimentado en mi misma. Porque siento que sin honestidad no hay confianza. ¿Y qué hay más importante que la confianza en la relación profesor-alumno? Nos ponemos en manos de alguien para dejarnos guiar en lo que pensamos es algo beneficioso para nosotros. Esto hay que cuidarlo con mucho amor.
